Basta ya de adivinar en la cocina
Llevo décadas en la cocina y he visto a gente estropear buenos trozos de carne por orgullo, por no usar un termómetro. Pinchan, trastean y acaban con un trozo de suela seca en vez de un asado jugoso. Da verdadera pena. Este termómetro
DOQAUS es una herramienta de sentido común que pone fin a todo ese disparate.
Cuando miro una herramienta así, no busco aplicaciones sofisticadas ni una pantalla que me diga qué tiempo hace. Quiero saber si mi jamón cocido o el asado del domingo están a la temperatura adecuada. Este aparato promete darte una lectura en tres segundos y, por lo que cuenta la gente, cumple. Esa rapidez sí sirve cuando tienes la puerta del horno abierta y pierdes calor a cada segundo.
El diseño es de lo más sencillo. Es una pieza de plástico negro con una sonda plegable. No pretende ser una obra de arte para la encimera, y a mí eso me parece estupendo. Cabe en un cajón sin ocupar mucho sitio o puedes pegarlo en la nevera gracias al imán de la parte trasera. Es el tipo de herramienta que no estorba hasta que la necesitas, justo como debe ser.
Veo a mucha gente obsesionada con aparatos sofisticados que se rompen a los seis meses. Este es sencillo. Abres la sonda para encenderlo, la clavas en la comida y la pliegas cuando terminas. Tiene menos complicación que una puerta mosquitera. Si eres de los que prefieren complicarse la vida, seguramente no te convencerá. Pero si quieres que la comida salga bien a la primera, es un buen complemento para el bolsillo del delantal.
Diré una cosa: aunque es resistente para el trabajo en la cocina, tampoco es un yunque. Trátalo con un poco de cuidado, mantenlo lejos de la parte honda del fregadero y probablemente te durará mucho tiempo. Es una herramienta económica que hace el trabajo de otras que cuestan tres veces más. Hoy en día, eso no se ve todos los días.
Funciones que sí son útiles
La verdadera estrella aquí es la sonda plegable. Es de acero inoxidable, fácil de limpiar y no deja ningún sabor metálico raro en la comida. Con sus 11.5 centímetros, llega al centro de un asado grueso sin que tengas que meter la mano en el horno abrasador. Es una medida de seguridad que agradezco, sobre todo cuando el horno está a temperatura alta.
La pantalla está retroiluminada, algo muy útil si trabajas en una cocina con poca luz o haces una barbacoa al aire libre cuando empieza a ponerse el sol. Que la pantalla gire es un buen detalle, aunque me parece que la mayoría lo coge con su mano dominante de todas formas. Es un detalle pequeño, pero demuestra que al menos pensaron en quien lo iba a usar. También viene bien poder mantener la temperatura en pantalla, sobre todo si estás metiendo la mano en un sitio estrecho y no puedes ver bien la lectura mientras la sonda está en la carne.
En cuanto a la precisión, tiene un margen de más o menos un grado Celsius. Para cocinar en casa, sobra para distinguir un punto medio poco hecho perfecto de un trozo de carbón. He oído que da resultados constantes con distintos alimentos, desde líquidos como las natillas hasta piezas sólidas de carne. Es un pequeño caballo de batalla fiable que quita estrés a la hora de calcular cuándo estará lista la comida.
La última palabra desde la cocina
Si cocinas en casa y quieres dejar de jugar a las adivinanzas con los asados y acertar de una vez, este termómetro
DOQAUS es una apuesta segura. Es asequible, fiable y fácil de usar. Ahora bien, si buscas algo que sobreviva al lavavajillas o necesitas una certificación de laboratorio para hacer química de alto riesgo, seguramente te convenga mirar otra cosa. Para los demás, que solo queremos poner la cena en la mesa, es un básico de cocina que se gana su sitio.