El futuro ya está aquí, pero aún necesita gafas
Llevamos años oyendo que los robots cortacésped nos librarán de la faena de cortar el césped y nos dejarán holgazanear en la terraza con una limonada mientras la máquina se encarga de lo gordo. El
MOVA LiDAX Ultra 1200 llega con esa promesa tecnológica y se orienta mediante LiDAR y visión con IA. Es una proeza técnica, porque por fin evita tener que enterrar cables perimetrales por todo el jardín. Seamos sinceros, es una tarea que nadie quiere hacer.
Nada más sacarlo de la caja, se nota que está bien acabado. Es robusto, tiene su peso y parece preparado para aguantar las inclemencias del tiempo. La configuración se hace mediante un mapeo automático. Para quienes recuerdan las primeras generaciones de robots, que se daban golpes por todas partes como escarabajos desorientados, esto es un salto enorme. El robot escanea el entorno en 3D e identifica bordes, árboles y parterres con una precisión que roza la ciencia ficción.
Pero la tecnología tiene sus límites. Algunos usuarios han señalado que a veces la máquina confunde un terrón de tierra con un animal pequeño o se asusta ante un matojo de hierba demasiado crecido. Ahí está el problema: el robot será inteligente, pero no tiene el sentido común de un jardinero de carne y hueso. Sigue sus algoritmos al pie de la letra, lo que puede dar lugar a situaciones cómicas o dejar alguna zona peor cortada.
La aplicación móvil es el centro de mando de esta pequeña maravilla. Ahí es donde defines las zonas y la altura de corte. Por desgracia, parece diseñada por ingenieros que nunca han tenido que cortar el césped un domingo por la tarde bajo la lluvia. Tiene un montón de funciones, sí, pero la facilidad de uso deja que desear. Hace falta un tiempo para aprender a comunicarse con el robot sin tirarse de los pelos.
En definitiva, ¿es un capricho o una herramienta imprescindible? Si tienes un jardín normal, bastante despejado, y odias empujar el cortacésped, te ahorrará un tiempo precioso. Si tu terreno parece un campo de batalla, con cuestas pronunciadas, agujeros ocultos y vegetación a su aire, no esperes milagros sin estar pendiente todo el rato. Hay que darle un tiempo para que se adapte, como a un perro pastor joven al que todavía hay que guiar.
Lo que esconde la carcasa de plástico
Bajo el capó, el
LiDAX Ultra 1200 esconde una tecnología bastante impresionante para su precio. El sistema de corte UltraTrim está diseñado para acercarse mucho a los bordes, hasta 5 centímetros, lo que reduce considerablemente el trabajo de remate con la desbrozadora manual. Es una ventaja importante si quieres tener los bordes del césped bien perfilados sin pasarte tres horas repasando después de que el robot haya terminado.
La capacidad para superar obstáculos también importa. Puede afrontar pendientes de hasta un 45 por ciento, así que en teoría debería subir por todas partes. En la práctica, se defiende bien en la mayoría de terrenos, siempre que el suelo no esté demasiado resbaladizo o lleno de baches. La tracción trasera es una buena elección para garantizar el agarre. Y poder ajustar la altura de 3 a 10 centímetros es una ventaja de verdad: permite adaptar el corte a la estación o al estado del césped.
La seguridad está bien resuelta, sobre todo gracias a la detección de obstáculos mediante IA. En teoría, el robot esquiva juguetes, sillas de jardín e incluso a tus mascotas. Por lo que cuentan los usuarios, esta función suele ir bien, aunque a veces se pasa de prudente. Mejor que se pare ante un montón de hojas a que las triture sin miramientos. Si te lo roban, el sistema TrueGuard y el seguimiento en tiempo real pueden dar algo de tranquilidad, aunque yo prefiero no perder de vista mis herramientas.